La determinación del salario y el SMI

La determinación del salario y el SMI

En el mundo real, el salario no lo determina una ley hecha por un político, sino que se determinan por el valor descontado de la productividad marginal (VDPM), cuando no se respeta ésta norma básica y la imposición estatal interfiere gravemente en los salarios, se crea la habitual escasez que viene con la intervención, en este caso lo que escasea es el trabajo

La determinación del salario y el SMI

Daniel Rodríguez Herrera 08 – Enero – 2005

Toda la confusión en torno al salario mínimo parte, en realidad, de una confusión (o incluso falta de ideas) en torno al salario. Aparte de vagas generalizaciones, no he encontrado a ningún defensor de la imposición del salario mínimo, que me ofrezca una teoría del salario. Subyace la idea de que los salarios, o no son un fenómeno económico, o están sujetos a lo que se conocía como, la Ley de Hierro de los salarios, expuesta y refutada definitivamente en el XIX. Nuestros progresistas pueden ser de lo más arcaico, como podemos ver. Esta ley de hierro de los salarios predice, que éstos tienden a caer hasta el nivel necesario para mantener la existencia del trabajador. Me pregunto cómo puede nadie que gane más que un salario miserable, defender una postura de la que él mismo es una refutación, pero de todo hay en esta vida.

Ley de determinación del salario

Los salarios se determinan por el valor descontado de la productividad marginal (VDPM):

1) La productividad marginal, porque el trabajo aporta cantidades discretas de sus servicios.

2) Valor descontado (de esa productividad marginal), por la tasa de preferencia temporal, o para simplificar por el interés.

De este modo, supongamos que en un caso concreto la productividad marginal de un trabajador fuera de 40 gramos de oro (gau) por día. Supongamos, además, que el interés fuera del 5% que sobre los 40 gau/día serían 2 gau/día. En consecuencia, el valor descontado de la productividad marginal será de 38 gau/día.

El proceso es el siguiente.

Supongamos que el empresario paga a este trabajador, que puede hacer una aportación de valor (descontada) de 38 gau/día, un sueldo de 30 gau/día. Si este mismo trabajador u otro empresario se dan cuenta, él podría cambiar de empresa a otra que le ofrezca más. De este modo se abre una negociación que, idealmente, llevará el sueldo del trabajador en la coincidencia de los 38 gau/día, esto es, el valor descontado de su productividad marginal.

Si el sueldo es menor que el VDPM (como en el caso de los 30 gau/día), habrá empresarios que aún ganen con su contratación a sueldos mayores que ese. Esto es así, porque todavía es mayor lo que le aporta el trabajador (el VDPM), que lo que le cuesta (el salario). Desde un punto estrictamente económico y egoísta, el empresario gana ofreciendo más al trabajador, mientras que eso que ofrece no supere lo que de el trabajador recibe a cambio (insisto, el VDPM). Este proceso es el que al final proteje al trabajador.

La competencia de los empresarios por incrementar sus beneficios, supone una poderosa fuerza que tiende a igualar salario y VDPM. Por eso decía Milton Friedman, que la mejor defensa de los trabajadores está en la existencia de más, y no de menos empresarios. Por otro lado, a partir del VDPM, al empresario comienza a no compensarle, por lo que el salario tiende a tener un límite máximo en ese VDPM.

En consecuencia, los salarios:

1) Son un fenómeno económico (o cataláctico), referido al valor, y su explicación es económica.

2) Esa explicación indica que el salario, en el mercado, versa sobre el valor que aporta el trabajador. En consecuencia no es cierta esa idea de que sin una ayuda o intervención estatal los salarios caerían hasta un mínimo.

3) Además no hay más que mirar la realidad. Hay sueldos (de hecho son la mayoría) que están por encima del SMI. Si fuera necesaria la intervención para elevar los salarios, todos coincidirían con el SMI. El hecho de que no lo hagan indica que el SMI no es la explicación ni la causa de los salarios.

Leyes del salario mínimo

Las leyes del salario mínimo prohíben a trabajador y empresario llegar a un acuerdo en un salario por debajo de determinada cantidad. Supongamos que una orden ministerial prohíbe un acuerdo voluntario trabajador/empresario por debajo de 25 gau/día.

1) En el caso del trabajador de quien hemos hablado hasta el momento, la ley será innecesaria. Porque aunque haya una prohibición a empresarios y trabajadores, ésta alude a los contratos que queden por debajo de 25 gau/día. Como no es su caso, la norma no le influirá ni a él ni a su empleador.

2) Pero pongamos el caso de un trabajador cuyo VDPM sea de 19 gau/día. Por un lado a los empresarios no les compensará su contratación por encima de 19 gau/día. Por otro legalmente no podrán llegar a un acuerdo por debajo de los 25 gau/día. Todos los trabajadores cuyo VDPM quede por debajo de 25 gau/día, no podrán trabajar por los salarios que se correspondan con el valor que pueden ofrecer en el mercado. En consecuencia quedarán desempleados. Ellos no podrán generar rentas y los empresarios no podrán emprender ciertos proyectos que crearían riqueza. El efecto es penoso para empresarios y trabajadores y beneficioso solo para los funcionarios encargados de elaborar y hacer cumplir la ley.

3) ¿Quienes son los más perjudicados por esas leyes?

a) Por un lado los empresarios que llevarían a cabo esos proyectos pero que la ley les prohíbe realizarlos. Puesto que se trata de salarios bajos estaremos hablando más bien de pequeños empresarios, aunque su incidencia social no sea fácil de determinar.

b) En el caso de los perjudicados entre los trabajadores nos podemos hacer una idea más aproximada. Serán por lo general jóvenes y trabajadores con baja calificación. Su expulsión coactiva del mercado no solo les resta la posibilidad de generar una renta con la que sostenerse y prosperar por medio del ahorro (ver esto y esto), sino que tiene otras consecuencias muy desgraciadas. Esta forzosa expulsión del mercado resta experiencia laboral, muy importante en la mejora de la calificación profesional y por tanto en el progreso económico y social. Sufrirán en particular, junto con los jóvenes, las minorías sociales menos favorecidas y en concreto los inmigrantes. Ya comenté el ejemplo de los negros en los Estados Unidos.

c) Salen también perjudicados los consumidores, que tendrían una mayor oferta de bienes.

www.liberalismo.org/bitacoras/5/2053/determinacion/salario/smi/

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