Podemos y el Frente Nacional, no tan diferentes

Podemos y el Frente Nacional, populismo para ingenuos

El populismo de Podemos identifica como enemigos a los ricos y a las élites; y el populismo del Frente Nacional a los extranjeros.

Ambos culpan a los mercados de ser la causa de los males que padece la sociedad y ellos y sus políticas son la solución.

Para ambos el estado ha “retrocedido demasiado” estos años y quieren aumentar aun mas el poder estatal.

Es curioso que los mismos que dirigen sus quejas contra el “establishment”, contra su exceso de poder, contra sus corrupciones, sean los mismo que abogan por un estado mas grande y con mas poder.

La contradicción se explica fácilmente cuando entendemos que éstos partidos populistas NO están contra el poder, sino contra no ser ellos los ostentan el poder.

Podemos y el Frente Nacional, no tan diferentes

David Muñoz Lagarejos 17/07/2016

A principios de julio se celebró una conferencia de Pablo Iglesias, dentro de los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid, en la que han ido participando los principales dirigentes de Podemos. En su conferencia, el Secretario General de Podemos vino a decir algo así como que “gracias a Podemos no tenemos en España un Frente Nacional”, en referencia al partido político dirigido por Marine Le Pen en Francia.

Pero, ¿son tan diferentes Podemos y el Frente Nacional?

Ambos partidos son populistas.

En el caso del partido de Le Pen es un populismo que va contra la inmigración, pero también contra el «establishment», tanto a nivel francés como europeo. Mientras, en Podemos solo hacen afán de un populismo en contra de las élites, de esa minoría «establishment», que va en contra de la mayoría social. Como he dicho en muchas ocasiones, siempre que he hablado de populismo, algo que muchos confunden continuamente con «demagogia» o «electoralismo», es la necesidad de la división de la sociedad para que dicho populismo tenga éxito.

La división, entre «Pueblo» y «no Pueblo» responde a la necesidad de antagonismo que han propuesto los principales teóricos del populismo al que se atañe Podemos (al igual que los movimientos populistas latinoamericanos), como son Laclau y Mouffe. En el caso del Frente Nacional, la división también queda clara, y más a raíz de la inmigración masiva y de la oleada de atentados producidos en Francia a lo largo de los últimos meses.

Enemigo objetivo

Por otro lado, para que esa división se produzca, hay que encontrar al enemigo, algo a lo que se refiere (la siempre grande) Hannah Arendt en su libro Los orígenes del totalitarismo como el «enemigo objetivo», el “portador de tendencias” como si fuera el portador de una enfermedad.

Otro parecido lo encontramos en las medidas económicas y sociales que proponen ambos partidos. Abogan por la salida de la UE y el euro, por mucho que desde Podemos ahora lo maquillen por intereses electorales; era una medida del programa electoral de las elecciones europeas de 2014, cuando mostraban su verdadera cara, y no el invento de «socialdemócratas», cuentos para no dormir que no se cree nadie. Y es la aspiración de parte de Unidos Podemos.

Ambos partidos quieren hacer del Estado una máquina más grande. No han tenido suficiente con la expansión de estos años. Coinciden en que el «el neoliberalismo» es la causa de la actual situación. Coinciden en que hay que blindar los «derechos sociales», como educación y sanidad.

Recuperar la soberanía

El FN aboga por recuperar la soberanía «nacional» mientras que Podemos quiere recuperar la soberanía «popular»; al fin y al cabo quieren su política monetaria, su propia política de fronteras (en el caso francés mucho más cerrada), y que el destino de sus países no quede en manos de la oligarquía de la UE (algo en lo que tienen razón, no así en la solución).

Tanto el Frente Nacional como Podemos han protagonizado su proceso de auge (aunque el Frente Nacional no sea de nueva creación, ha tenido periodos intermitentes de relevancia política, llegando en 2002, cuando Jean-Marie Le Pen consiguió 5.5 millones de votos en las elecciones presidenciales, y en 2012-2015, a su cima política), como ocurre con todos los populismos y movimientos autoritarios, en una crisis económica, política e institucional que ha asolado a prácticamente toda Europa. La crisis que se expresó a partir de 2007, bajo una forma financiera, y cuyos efectos han desestabilizado la confianza en la capacidad de las democracias occidentales de resolver los problemas causados por dicha crisis. A la crisis económica, padecida más en España, se le suma la crisis migratoria y de la radicalización islámica, padecida más en Francia.

Desde hace dos años, fecha en la que se constituyó la nueva legislatura, ambos partidos vienen protagonizando votaciones conjuntas en el Parlamento Europeo, algunas junto al UKIP, principal baluarte del ‘Brexit’, y otras junto al Movimiento 5 Estrellas, de Beppe Grillo. Las más famosas, aquellas contra la UE y el euro.

Izquierda-derecha

La trampa de Pablo Iglesias para decir que son diferentes al Frente Nacional es la escala ideológica izquierda-derecha (y el discurso de la inmigración, también). La trampa de siempre, cuando extrema izquierda y extrema derecha son prácticamente lo mismo, pero no les gusta que les relacionen. Es lo que hay. En una escala Estado-individuo, tanto Podemos como Frente Nacional están en Estado, son más favorables a políticas estatistas, en contra del individuo y de la sociedad civil en su conjunto. Ambos partidos son anti-liberales, y siempre que pueden, dirigentes y militantes se enorgullecen de tal condición.

Desde estas líneas le digo a Pablo Iglesias que en España no hay un Frente Nacional porque ya está Podemos, no gracias a él. Podemos no es muy diferente al partido galo. En economía son muy parecidos. La ‘eurofobia’ está inoculada en ambas formaciones. Se diferencian en el aspecto migratorio y en el énfasis de ‘nación’, que es mucho más pronunciado en el caso del Frente Nacional (Francia para los franceses, que diría Jean-Marie Le Pen).

Lo que queda claro, al menos para mí, es que tanto el Frente Nacional como Podemos son partidos autoritarios, que no salvaguardarían las democracias en sus respectivos países, ni mucho menos la libertad. Son un peligro para ambas, como lo fueron en su día el Partido Fascista italiano, el Partido Nazi alemán o el Partido Comunista soviético, por poner tres ejemplos concretos.

El populismo siempre es excluyente

No es lógico que algunos vean con buenos ojos a una formación y vea como un peligro a la otra, cuando en esencia son muy parecidas. Es el caso de Chantal Mouffe, teórica política que tiene mucho que ver en la creación de Podemos. Mouffe afirma a lo largo de su obra que hay un populismo malo, de derechas, xenófobo, que excluye a los inmigrantes (el caso del Frente Nacional); y un populismo bueno, progresista, que defiende “la igualdad y la justicia social” (lo que sería para ella el caso de Podemos).

En tanto que el populismo se construye cavando diferencias entre el «Pueblo» y el «no Pueblo», siempre fue y será excluyente. Los excluidos (el «enemigo objetivo») pueden ser los inmigrantes, las élites políticas y económicas, los judíos, los que no son de mi clase social o todo aquel que considere el líder populista, pero el populismo necesita excluir a una parte de la sociedad para hacerse fuerte.

Definitivamente, Podemos y el Frente Nacional no son tan diferentes. En España no hay un FN porque ya está Podemos jugando el rol de partido populista que entra en el tablero parlamentario y gubernamental, no solo a nivel nacional, sino autonómico y municipal.

Ambos nacen como respuesta algo

Y porque en España no hay un problema de inmigración y radicalismo islámico (creciente en los últimos años) tan característico como en Francia. En ello tienen que ver también las causas de la creación de cada partido. El Frente Nacional nace como respuesta a la inmigración constante en Francia en los años 60-70 (que aviva la crisis económica, según el discurso frentenacionalista), mientras que Podemos nace del 15-M y una respuesta de hastío y protesta contra las élites políticas y económicas, la supuesta desigualdad y pobreza, como causa de las «políticas neoliberales» que han ido sumiendo a España en una crisis continua.

Yo detesto a los liberticidas. Y tanto Podemos como el Frente Nacional lo son. En el fondo, y como he expuesto, no son tan diferentes. Pablo Iglesias debería enterarse de que en España no hay un Frente Nacional porque ya está Podemos. Radicales y autoritarios unos como otros. Están más cerca ideológicamente de lo que creen, aunque lo nieguen. A mí (como a muchos otros) no me engañan.

 Acerca del autor: David Muñoz

David Muñoz Lagarejos (Madrid). Estudiante de Ciencias Políticas y Gestión Pública en la Universidad Rey Juan Carlos. Apasionado, además, de la Economía y la Historia. En constante movimiento en la batalla de las ideas, para dar a conocer la libertad, secuestrada por ideologías colectivistas. Quiero un mundo más libre, vacío de totalitarismos y de gente que impone sus ideas a los demás bajo la fuerza.

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