El salario mínimo y el diputado de las rastas

El salario mínimo y el diputado de las rastas

Sabemos que el salario mínimo es una herramienta diseñada para crear paro, afortunadamente los políticos lo saben y suelen imponer SMI relativamente bajos, el problema es cuando la demagogia populista trata de imponer salarios mínimos muy altos, que son armas de destrucción laboral masiva.

El salario mínimo y el diputado de las rastas

Coro Xandri 13/04/2016

Sobre la intervención del diputado de Podemos, Alberto Rodríguez, proponiendo la subida del salario mínimo interprofesional (SMI). Ver la intervención haciendo click aquí.

 

  1. El diputado dice que el 34% de los trabajadores españoles ganan el SMI. Este dato es de un informe de la Agencia Tributaria. De hecho en el informe se indica que este porcentaje gana menos que el SMI. ¿Pero cómo se ha hecho el cálculo? Pues por ejemplo, imaginemos un trabajador que trabaja sólo seis meses al año por 1.528 euros al mes, 9.168 euros en total (1.528 x 6). 9.168 euros al año es exactamente el SMI de España (655 en 14 pagas). El trabajador gana 1.500 euros al mes (trabajando 6 meses), pero según el informe estaría ganando el salario mínimo cada mes. ¡Pero no es el caso! Si, por decir algo, se subiera el salario mínimo de 655 euros al mes a 1.000, el trabajador del ejemplo continuaría ingresando lo mismo cada año, ya que durante los meses que trabaja ya gana más de 1.000 euros. Por lo tanto, el diputado, utilizando estos datos para justificar su propuesta, no aporta nada.
  2. El diputado dice que es de economía de primaria que salarios bajos provocan un consumo más bajo y un estancamiento de la economía, aparte de que las cotizaciones a la seguridad social (y otros impuestos) que se recauden serán más bajos, poniendo en peligro el sistema de pensiones. Pues bien, lo que también es de economía básica es que los salarios no suben por decreto sino por aumentos de la productividad, aparte de que una subida del salario mínimo acostumbra a provocar paro, igual que cualquier control de precios provoca escasez. En el caso de España, las subidas del salario mínimo históricamente han perjudicado a los más jóvenes y, en caso de situaciones de crisis como el actual, a todos los colectivos que ganan el SMI. ¿De que le sirve al diputado que muchos de los trabajadores que cobran actualmente el SMI cobren más, si muchos otros que cobran el SMI irán al paro? ¿No quedaría compensado el ingreso fiscal extra con los gastos destinados a prestaciones de paro? Y además, colocando barreras de entrada para acceder al mercado laboral a las personas de 16, 18, 19, 20 años que se vayan incorporando poco a poco al mercado laboral. Señor diputado, subir el SMI sin mejorar la productividad = más paro.
  3. El diputado dice que Podemos propone subir el SMI a 950 euros. Pero en dos etapas, una inmediata a 800 euros y una a final de legislatura a 950. Esto, sin decirlo, quizás lo hace sabiendo que subidas excesivas (como lo sería poner el SMI a 950) pueden crear paro, y prefiere anunciar esta subida con años de antelación, para que los empresarios tengan tiempo suficiente para ajustarse a la nueva regulación y la destrucción de empleo sea prácticamente nula. Pero esto, ¡oh, sorpresa!, iría compensado por un decrecimiento en el ritmo de contrataciones, por lo que acaba siendo una transferencia de riqueza hacia los trabajadores presentes a expensas de los potenciales trabajadores futuros. Más sobre esto: http://econlog.econlib.org/archives/2013/12/phase_in_a_psyc.html
  4. El diputado pregunta a otros diputados que si tendrán la vergüenza de negarse a subir el SMI ganando ellos 4.000 euros. Pues bueno, yo le pregunto al diputado de Podemos: ¿por qué no ponemos un SMI de 4.000 euros? Ya reiríamos, ya. O lloraríamos, vaya.
Al acabar su intervención, los diputados afines a su propuesta aplaudieron. A los minutos, el vídeo ha empezado a correr por las redes sociales, junto con elogios por el diputado. A mí, por escribir esto, nadie me aplaudirá. Ni nadie compartirá este texto por las redes sociales. Básicamente porque, a veces, muchas veces, la verdad no es bonita de escuchar, y es más agradable creer que con un simple decreto, con una simple votación, todo mejorará.
Tarde o temprano, llegarán las frustraciones. Pero nadie les culpará a ellos.

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