Sí, es el sistema laboral Pablo

Sí, es el sistema laboral Pablo

El sistema laboral es el mismo en el País Vasco y en Andalucía, pero el paro es muy distinto, la razón es la diferente fiscalidad, que en un caso atrae capital y en el otro lo auyenta, la seguridad jurídica y la burocracia también son distintas.

Ésta menor fiscalidad y la mayor facilidad para ejercer la acción empresarial, incentiva la implantación de mas empresas y mas rentables.

Lógicamente que haya mas empresas reduce el paro y aumenta los sueldos

Sí, es el sistema laboral Pablo

Borja del Amo 20/12/2.015

Si han visto los últimos debates protagonizados por el líder de Podemos, se habrán dado cuenta de que ha imitado la frase de su colega Alberto Garzón, de que no es un problema del sistema laboral que tengamos un paro tan elevado, sino de que no aplicamos las políticas correctas, en su caso de estímulo. Lo cual lo ejemplifican siempre con lo mismo, con el mismo sistema laboral, Andalucía tiene un  30% de paro y en el País Vasco solo del 15%. Lo curioso es que justamente en Andalucía es donde más se han aplicado sus políticas y es donde más paro hay.

Aunque en algo tienen razón, las políticas que se adoptan por supuesto que influyen, si eres un foco de atracción de inversiones, si pones bajos impuestos, si das seguridad jurídica… claro que vas a tener mayor empleo, que otra región que aplica las políticas totalmente contrarias, aun con el mismo sistema laboral, pero cuando vamos a los datos y vemos que la cifra media de paro, en más de 30 años, es del 18%, que destruimos casi 3 millones de empleos en apenas unos años y que hayan pasado 8 años, y aun seamos incapaces de recuperar ese empleo, cuando pasa todo esto, está claro que tenemos un problema estructural.

Por ello analicemos algunos sistemas, ya que es evidente que el nuestro no funciona:

Flexiseguridad

Uno de los más defendidos por todos los partidos (aunque parece que lo desconocen absolutamente) es el de Dinamarca, famosamente llamado el de “flexiseguridad”. El cual consiste en una indemnización por despido prácticamente inexistente, (seis mensualidades de salario para quien lleve 15 años), por lo que el despido es libre y gratuito. Por eso la empresa no tiene por qué pensarlo tanto a la hora de contratar, ya que en caso de problemas, se podrá permitir reducir la plantilla. La otra pata de este sistema es la llamada “seguridad” la cual proporciona el Estado a los empleados, ya que hace un seguimiento individual y muy cercano para su colocación, así como que abona un 90% de su antiguo sueldo, con un máximo de 2000 euros.

Para evitar fraudes y abusos, son muy estrictos y en caso de que se detecte que el parado no intenta buscar trabajo, se le retira la ayuda. Como inconveniente, ésta “seguridad” es muy cara, por lo que lo que tienen que pagar altos impuestos, como el IVA al 25% tipo único, por lo que el Estado está quitando esos recursos a los trabajadores para luego devolvérselo,  aunque si ese dinero se dejase en las manos de los trabajadores, sin lugar a dudas contratarían servicios parecidos, o ahorrarían para el caso del despido.

Nórdicos, pero con cotizaciones sociales

También los partidos, que ahora se han puesto la piel de socialdemócratas nórdicos, olvidan que allí no se pagan cotizaciones sociales, que no hay salario mínimo y que los convenios colectivos están descentralizados a nivel de empresa. Todo esto ha permitido a los daneses disponer de una de las tasas de paro más bajas de toda la UE . Durante la crisis (no han superado el 8%) y tienen uno de los salarios más altos (el salario medio es de 53.319€).

Otro modelo es el austriaco, el cual ha llegado a nuestro país de la mano de ciudadanos (aunque el PP también lo ha planteado en alguna ocasión), con su propuesta de la mochila austriaca. El modelo del país alpino lo que nos propone es que, en vez de haber una indemnización por despido, se abone una cuota mensual, en un fondo para el trabajador mensualmente. Este fondo pertenece al trabajador, por lo que al ser despedido o cambiar de empleo se lo lleva consigo mismo, esto proporciona la ventaja de que el trabajador puede cambiar de empresa sin miedo a perder la indemnización, así como que dispone de un colchón, que le sirve durante ese tiempo que este en paro, o para complementar la pensión cuando se jubile.

Costes laborales predecibles

Esto también da una ventaja muy importante a las empresas, ya que al tener que elegir a quien despedir en caso de problemas, ya no dependerá, como ha ocurrido en esta crisis en España, de la indemnización que tendrán que pagarle, sino de la productividad, ya que no tendrán que pagar una gran indemnización puntual, sino que la irán pagando mensualmente en el fondo del trabajador. El problema de esta medida es que encarece la contratación, ya que aumenta el coste de contratar, por lo que de implantarse se debería de compensar con una bajada en cotizaciones sociales.

Por último está el modelo de Estados Unidos, el cual se basa, como en el caso de los anteriores, en el despido libre, por el cual tanto la empresa como el trabajador pueden romper su relación gratis. Aunque se puede pactar entre empresa y trabajador una indemnización por despido, lo cual sucede en muchas empresas, a cambio de algunas condiciones, como que no trabajen en la competencia por un tiempo.

Subsidio por desempleo

También existe un subsidio por desempleo, que se paga vía impuestos, el cual suele ser, en promedio, unos 330 dólares (240 euros) semanales. En este mercado hay ciertas regulaciones, como salario mínimo u horas de sueño, lo cual suele ser competencia de los diferentes estados, pero éstas suelen ser más flexibles que las españolas. Como resultado de esta alta flexibilidad tienen uno de los mercados más dinámicos y competitivos de todo el mundo, por lo que su tasa de paro no llegó a superar el 10% en los peores años de la crisis (la española durante la burbuja era del 8%).

Hay cientos de opciones, incluso se puede combinar más de uno, pero debemos seguir luchando por la liberalización de los contratos, porque lo que hacemos con esta legislación tan disfuncional, es expulsar a millones de personas del mercado y condenarles al paro. Medidas como quitar el salario mínimo, anular la negociación colectiva, la reducción de las indemnizaciones por despido… pueden ser algunas de las que nos pueden dar esa flexibilidad que tanto necesitamos.

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