Impuesto al sol: mitos y realidades

El impuesto al sol es básicamente pagar por el uso de la red

Este impuesto tiene su justificación en que el pago del fijo de la factura de la luz, no cubre todos los gastos fijos, ya que una parte de los costes fijos se cobran con el consumo eléctrico. Si no tienes consumo eléctrico, porque lo estás generando con tus placas solares, tienes que subir el precio que pagas por el fijo para que se cubran esos gastos fijos

Otra cosa es que el importe de ese impuesto pudiera ser mas bajo que el que cobran ahora.

Otra cosa es que la factura de la luz está disparada por las primas políticas a las energías renovables y ahora que se pueden tener placas solares a pequeña escala, se penalice al pequeño consumidor.

Una cosa no tiene que ver con la otra, si hay que pagar los costes íntegros, me parce bien, pero que éstos costes sean muy altos y que el precio de la electricidad esté al doble de precio que en otros países de nuestro entorno me parece mal.

Impuesto al sol: mitos y realidades

Juan Ramón Rallo 11-10-2015

El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobó el Real Decreto 900/2015 por el que se regula el autoconsumo eléctrico en España. Probablemente la parte más polémica de este decreto sea la aprobación del popularmente conocido como impuesto al sol, esto es, el recargo que grava la energía producida y consumida a través de paneles solares. Sucede que, por mucho que el Estado sea el único ente capaz de nacionalizar y cobrarnos tributos por el sol, lo aprobado por el RD 900/2015 no es exactamente un impuesto al sol: baste señalar que las instalaciones aisladas (placas solares que no se hallen conectadas a la red eléctrica) no estarán sometidas al mismo. Por tanto, más que de un impuesto al sol se trataría, en todo caso, de un impuesto por acceso a la red eléctrica. Pero tampoco es exactamente eso (o, al menos, no del todo).

Empecemos explicando cómo sería un sistema de tarificación más justa para el autoconsumo. Todo sistema eléctrico tiene esencialmente dos grandes costes: el de la generación de la electricidad y el de su transporte y distribución. Los sistemas de generación distribuida para el autoconsumo deberían, en principio, poder prescindir de pagar a terceros ambos costes: dado que ellos mismos generan la electricidad, no tienen por qué comprársela a nadie ni transportarla hasta sus domicilios. Si todo fuera tan sencillo, cualquiera podría desconectarse de la red y olvidarse de las eléctricas colocando una placa solar en su tejado.

Almacenamiento de electricidad

Sucede, sin embargo, que, como la electricidad no es almacenable, el autoconsumo se enfrenta al problema de la intermitencia de la generación eléctrica: cuando no hay sol (o no sopla el viento, en las eólicas), no hay electricidad. Por ello, a muy pocos autoconsumidores les interesa desconectarse de la red: su objetivo es autoabastecerse cuando puedan generar la electricidad y demandarla de la red cuando no.

El punto es: ¿qué tarifa debería cobrárseles por los kWh que demanden de la red cuando no puedan generarlos y consumirlos por sí solos? Pues, por un lado, el coste de la energía generada por terceras centrales y, por otro, el coste del transporte y la distribución de esa electricidad. Lo primero es un coste variable: se cobra en función de los kWh consumidos; lo segundo es, en esencia, un coste fijo: se cobra un término fijo para poder mantener la red y, por tanto, para poder seguir enganchado a ella demandando electricidad cuando se considere pertinente. Por tanto, el autoconsumidor debería pagar un tanto fijo por estar enchufado a la red y un precio variable según su demanda intermitente de kWh.

Mejoras en la facturación

Otra opción, igualmente razonable, sería que los costes del transporte y la distribución se repartieran según el nivel de consumo, distribuyéndolos en un tramo fijo y otro variable: aquellas personas que hacen un mayor uso de la red contribuyen proporcionalmente más a su mantenimiento que quienes hacen un menor uso de la misma. No parece del todo equitativo que el consumidor que consume permanentemente electricidad de la red soporte el mismo coste de mantenimiento que quien la usa unas pocas horas al año. Las tarifas de datos móviles funcionan en parte así: por el paquete básico, todos los usuarios abonan el mismo precio, pero aquellos usuarios que superan los minutos contratados sufren un recargo. En todo caso, ambos métodos de tarificación de los costes fijos de transporte y distribución pueden justificarse y tener sentido.

Partes del recibo de la luz

En España hemos implantado para todos los usuarios el segundo método: la tarifa eléctrica que paga cualquier español distingue entre un término fijo (término potencia) y un término variable (término energía). Sin embargo, el término potencia no termina de cubrir los costes fijos del sistema eléctrico: los costes fijos se sufragan también con una porción del término energía (la parte variable de la factura). O dicho de otro modo: la parte variable de la factura eléctrica no va íntegra a remunerar el coste de generar electricidad, sino que también se emplea para financiar el resto de costes fijos del sistema.

Y es aquí donde emerge el conflicto entre el Gobierno y los defensores del autoconsumo. Los defensores del autoconsumo reclaman seguir con la misma tarificación que se aplica a todos los españoles, pero el Gobierno argumenta –con razón– que ello implicaría un encarecimiento de la tarifa eléctrica de todos los que no se adscriban al régimen de autoconsumo. A la postre, si los autoconsumidores demandan menos electricidad de la red de la que demandan ahora, también soportarán un menor porcentaje de los costes fijos del sistema, que deberá ser asumido por el resto de usuarios. Un simple ejemplo numérico bastará para ilustrarlo.

Altos costes fijos

Imaginemos que el coste de una red de transporte y distribución asciende a 100.000 um anuales y que el coste del kWh es de 1 um por kWh. Si este sistema eléctrico sólo abastece a dos personas, una de las cuales consume 4.000 kWh al año y la otra 16.000 kWh al año, el coste agregado del sistema por año será de 120.000 um (100.000 um de transporte y distribución y 20.000 de generación eléctrica). Como decíamos, hay varias opciones para distribuir este coste agregado entre ambos usuarios. Una, repartir a partes iguales los costes fijos de 100.000 e individualizar los costes variables: en tal caso, un consumidor pagará 54.000 um año y el otro 66.000.

La otra, establecer un término fijo que no cubra la totalidad de los costes fijos (por ejemplo, 20.000 um al año por persona) y variabilizar el resto: en tal caso, el individuo que menos electricidad consume pagaría 36.000 um (20.000 um por término fijo común, 12.000 por su porción individual del resto de costes fijos y 4.000 por los costes de la energía) y quien más consume, 84.000 (20.000 por los costes fijos comunes, 48.000 por los costes fijos individualizados y 16.000 por el coste de la energía consumida). Supongamos ahora que el consumidor que más electricidad demandaba se pasa a un régimen de autoconsumo y supongamos, por simplificar, que durante un año no demanda nada de electricidad de la red (porque genera toda la que consume).

En tal caso, sus costes se reducirán a 20.000 um (el término fijo común) y, en contrapartida, los costes del otro consumidor aumentarán de 36.000 a 84.000 (tendrá que hacerse cargo de todos los otros costes fijos de la red –80.000 um– más su consumo eléctrico de 4.000 um).

Tarifa de respaldo

He ahí el motivo que alega el Gobierno para introducir el mal llamado impuesto al sol, técnicamente conocido en un principio como tarifa de respaldo: dado que el término fijo de la factura eléctrica en España no cubre todos los costes fijos del sistema, se inventa un término fijo complementario para aquellos autoconsumidores que deseen estar conectados a la red.

En realidad, sería mucho más honrado y transparente que el Ejecutivo modificara la estructura de la tarifa eléctrica para todos los españoles: si su preferencia es que todos contribuyan al mantenimiento de los costes fijos del sistema en proporción a su potencia contratada, debería aumentar el término potencia (fijo) de la factura y rebajar el término energía (variable). Lo que no tiene mucho sentido es que cree una tarificación excepcional para el autoconsumo (y además muy mal diseñada, ya que el peaje de respaldo no será un término fijo, sino variable en función de los kWh generados por cada instalación de autoconsumo). O los costes fijos del sistema eléctrico se distribuyen proporcionalmente entre todos según la potencia contratada o, si seguimos distribuyéndolos como hasta ahora, según en parte la intensidad de nuestro consumo eléctrico, no hay ninguna razón para excluir al autoconsumo de este régimen.

Costes estatales

Sin embargo, y por mucho que se estén cargando las tintas contra el mal llamado impuesto al sol, el verdadero problema no es ése. El mayor problema del sistema eléctrico español es que entre sus costes fijos figuran no sólo el transporte y la distribución de electricidad, también otros costes artificiales generados por el intervencionismo político: subvenciones al carbón nacional, subvenciones a las redes de transporte extrapeninsulares y, sobre todo, primas a las energías renovables. Del total de costes fijos, casi la mitad corresponden a las primas de régimen especial (sobre todo, renovables) y apenas el 30% a los costes del transporte y la distribución.

Es decir, lo verdaderamente criticable no es que los autoconsumidores soporten una porción de los costes fijos del sistema que les son propios (transporte y distribución), sino que tengan que soportar costes fijos del sistema que les son tan impropios como al resto de españoles (los sobrecostes políticos). Para algunos autoconsumidores, sin embargo, no dejará de ser una trágica justicia poética: muchos de los que hoy defienden el autoconsumo vía placas solares son los mismos que promovieron en su momento las primas a las energías renovables que nos hipotecan hoy.

Para otros autoconsumidores y no autoconsumidores –aquellos que jamás defendieron las primas a las renovables– es todo un atraco articulado a través de la tarifa eléctrica. En otras palabras, el llamado impuesto al sol es, en todo caso, un impuesto para costear la promoción gubernamental de las renovables entre 2004 y 2010. Así de absurdo es el intervencionismo estatal: por haber estimulado artificialmente el desarrollo de las renovables cuando no debió hacerlo está ahora frenando artificialmente el desarrollo descentralizado de esas energías (impidiendo, además, una sanísima competencia con las grandes eléctricas establecidas).

Conclusión

En definitiva, el impuesto al sol no es un impuesto al sol, sino una tarifa complementaria dirigida a que las instalaciones para el autoconsumo que quieran seguir conectadas a la red compartan los costes fijos de esa red. Más allá de la injustificada asimetría de establecer dos tipos de tarificaciones eléctricas –una para el autoconsumo, otra para el resto–, con modalidades distintas de reparto de los costes fijos, lo verdaderamente rechazable sigue siendo el monto políticamente inflado de esos costes fijos que soportan todos los españoles (también los que se acogen al autoconsumo).

El reto continúa estando en cómo reducirlos (por ejemplo, con nuevas quitas a las primas renovables), y ese es el verdadero cascabel que debemos poner al gato: si esos costes fijos no se reducen y se elimina el peaje de respaldo (el mal llamado impuesto al sol), todos los demás consumidores de electricidad tendrán que pagar mucho más que ahora por sus factures eléctricas. O reducimos lo costes totales del sistema o, si los costes totales se mantienen, unos pagarán menos a costa de que otros paguen más. No hay más.

http://www.libremercado.com/2015-10-11/juan-ramon-rallo-impuesto-al-sol-mitos-y-realidades-76928/

5 comentarios en “Impuesto al sol: mitos y realidades

  1. Me parece que éste es un artículo con muchísimas carencias, corto de miras y evidentemente partidario de un sistema energético que penaliza a las renovables en beneficio de unas empresas energéticas que, no olvidemos, tienen beneficios millonarios. El argumento de que quien menos energía consumo debe pagar más “término fijo” es conceptualmente un dislate. Supone un castigo por ser más eficiente y medioambientalmente más limpio. Pero además va en contra de toda la política energética europea que apuesta por mayor eficiencia energética y por reducir nuestra dependencia exterior, y por supuesto en contra del acuerdo COP21 de París contra el cambio climático.
    El problema de fondo siempre acaba siendo que no se tienen en cuenta muchos gastos que el actual sistema energético supone. Sólo contamos los sumandos que interesan a las compañías. Pero ¿cuánto cuestan los problemas de salud ciudadana ocasionados por la contaminación derivada de este sistema energético? ¿Cuánto cuesta nuestra dependencia energética exterior en términos geopolíticos? ¿Cuánto cuestan los problemas medioambientales derivados que al final acaban resolviendo las administraciones públicas con nuestro dinero?
    Pero incluso si nos ponemos en el lugar en el que el autor quiere ponernos (si no se paga este impuesto entonces nos subirán más la luz) llegaríamos a la absurda conclusión de que también deben pagar aquellas instalaciones que han decidido desconectarse y aislarse, porque se han perdido “términos fijos” que compensaban aquellos gastos de los que tanto se quejan las compañías pero que no dejan auditar. Lo dicho, un artículo pretencioso y diría que incluso malicioso.

    1. “partidario de un sistema energético que penaliza a las renovables en beneficio de unas empresas energéticas que, no olvidemos, tienen beneficios millonarios.”
      me parece que no has leído el artículo, porque el autor en ningún lado critica la energía fotovoltaica. Las elécticas tienen facturaciones gigantescas en varios países, con inversiones multimillonarias y lo normal es que obtengan beneficios millonarios, si no los obtuvieran, no invertirían y tendríamos cortes de electricidad y precios mas altos por tener instalaciones antiguas ¿eso es lo que propones? ¿has calculado cuánto es ese beneficio divido entre el capital invertido?

      “El argumento de que quien menos energía consumo debe pagar más “término fijo” es conceptualmente un dislate”
      si hubieras leído el artículo habrías podido leer que el término fijo que se paga es muy bajo actualmente y no es suficiente para pagar los gastos fijos del sistema eléctrico( sabrás que en el transporte existe un monopolio estatal REE que impone precios mucho mas altos que los que se pagan en otros países). Actualmente se calcula el término fijo para un consumo medio determinado, si el consumo desciende, el término fijo no es suficiente para pagar los gastos fijos de mantener la red eléctrica, el argumento no es ningún dislate, lo que es un dislate es el precio del recibo eléctrico que pagamos, por culpa de las decisiones políticas con las que nos castigan los sucesivos gobiernos que padecemos y que suponen el 65 % del precio de la luz

      Los españoles fuimos pioneros en energías renovables y fue un error monumental, ya que pagamos a precio de oro los ineficientes paneles fotovoltaicos que había hace 15 años, mientras que ahora los paneles son mucho mas eficientes y baratos y ahora no es necesario subvencionarlos para que la gente los instale masivamente. Como quisimos ser los primeros ahora nos tenemos dinero para pagar las subvenciones que se dieron y comprar paneles nuevos

      A la tontería del cambio climático si quieres te enlazo las evidencias que desmontan esa engañifa de los gobiernos

      “¿Cuánto cuestan los problemas medioambientales derivados que al final acaban resolviendo las administraciones públicas con nuestro dinero?”
      cuantifica esos costes y que los paguen los consumidores con precios mas altos, sin problemas, mucho mejor pagar por uso, que pagar se use o no. ¿ dónde hay que firmar ?

      “también deben pagar aquellas instalaciones que han decidido desconectarse y aislarse, porque se han perdido “términos fijos” No,las que se desconectan, no pagan y no consumen ni “gastan” la red con lo cual bajan los costes fijos.

      Por mas divertido que sea adjetivar es mejor argumentar

      1. Gracias por la contestación y disculpa si los adjetivos no han gustado. Son tantos los ataques injustos que reciben las renovables que a veces cuesta contenerse:
        1. No critico que las compañías eléctricas tengan una facturación multimillonaria, pero no comulgo con esa victimización de la quieren (quieres) convencernos. Eso de “pobrecitas compañias que pierden dinero, a ver cómo podemos ayudarlas” no es nada creible viendo sus ingentes ingresos (también de origen nacional). Sabemos además que la gran mayoría del parque eólico de este país ha sido promovido por ellas (Iberdrola, Endesa…), se quedaron con gran parte de las primas y cuando vieron que el negocio se abría a otras empresas decidieron presionar para cerrar el grifo. Lo siento, pero no es creible su queja.
        2. ¿Cómo sabes que ese “término fijo” no es suficiente? Eso es un axioma del que partes pero lo cierto es que el gobierno (haciendo la cama a estas compañías) se ha negado una y otra vez a promover una auditoría sobre la supuesta deuda. Por tanto es un axioma que debemos creernos porque las compañías lo dicen pero no es un dato objetivo que podamos contrastar.
        3. No propongo que estas compañías se hundan, ni que desaparezcan las inversiones, no soy tan ingenuo… al revés, lo que quiero es que haya inversiones pero por parte de todos, que más compañías puedan competir de manera justa (eso es liberalismo, no?). Para que haya justa competencia debe haber una regulación exigente y no una mano tendida para que estas compañías (integradas en el mayor lobby de este país, UNESA) actúen a su antojo y condicionen la politica energética en su beneficio particular. Soy un profesional de la arquitectura y el urbanismo y he tenido que lidiar en la calle con la dictadura impuesta por estas compañías a la hora de conceder o denegar permisos de obras, cédulas de habitabilidad, licencias para urbanizaciones, etc. Es decir, el modus operandi con el que se manejan en las altas esferas (puertas giratorias) en la calle se convierte en un reino de taifas donde cada una de ellas tiene su territorio que monopoliza a su antojo (recordemos que las infraestructuras de distribución siguen siendo de ellas y no hay libre mercado, sino un reparto por territorios) y donde las malas prácticas (es un eufemismo) son el pan de cada día. Por tanto, de nuevo, no me creo ese supuesto bien social del que alardean.
        4. “la tontería del cambio climático” es el mayor reto al que se enfrenta esta sociedad en el siglo XXI. Si no crees los argumentos de los científicos (panel intergubernamental sobre el cambio climático) entonces debes ser partidario de ese grupo negacionista, en los que se incluyen Trump y todas las grandes compañías energéticas, cuyos argumentos no son científicos, sino dirigidos a mantener el status quo actual, a saber, la explotación de recursos finitos mientras sea negocio. Yo me quedo con la ciencia.
        5. “cuantifica esos costes y que los paguen los consumidores con precios mas altos”. Por supuesto, habría que cuantificar los costes derivados del uso del petróleo, del uso de una agricultura con pesticidas y abonos artificiales, etc. Y que pague el que contamine. Verías entonces como ya no sale tan barato usar petróleo, como no sale tan barato la agricultura extensiva, y verías como el uso de las renovables no es tan caro como dicen. Te pongo un ejemplo: En Murcia hay un tremendo problema medioambiental, el Mar Menor, del cual viven centenares de empresas del turismo y de la pesca, sufre una terrible proliferación de algas que prácticamente está matando la laguna. ¿La causa? Los vertidos de aguas contaminadas por nitratos del campo de Cartagena (de donde procede el brócoli y muchas verdudas que comemos en España). Los perjuicios que está ocasionando este problema y el coste por recuperar el equilibro medioambiental de la laguna sabes quién lo va a pagar? Los agricultores? No, la administración pública como siempre al rescate.
        6. Otros costes que habría que cuantificar, y no es broma, sería nuestra dependencia de combustibles fósiles exteriores (petróleo y gas, fundamentalmente). ¿Cuánto cuesta nuestro apoyo logístico y armamentístico a la OTAN en todo ese desaguisado que se montó en oriente medio y que empezó con la invasión de Irak y continua con ISIS? Habría que recordar que estas guerras no son para “democratizar” ningún país, ni para retirar ningún arma de destrucción masiva (a las pruebas me remito) sino para controlar el suministro de petróleo y gas en el mundo. ¿Por qué no repercutimos estos costes a los consumidores de energía fósil?
        7. Finalmente, estoy de acuerdo en que la gestión de las primas no fue adecuada. Pero no creo que el objetivo fuera erróneo, sino que no se supo aprovechar y sobre todo no hubo una transición a una situación sin primas. Somos un país de extremos, pasamos de 100 a cero a firma de decretazo, con la cantidad enorme de PYMES, puestos de trabajo, inversiones, proyectos de investigación que se estaban desarrollando en este páis gracias a esa política que, repito, se pudo hacer mejor, pero se deshizo de manera nefasta y cuando las compañías eléctricas decidieron que era el momento porque ya se habían llevado su parte del pastel (repito que ellas fueron las grandes beneficiarias de esas mismas primas de las que tanto se quejan ahora).
        De nuevo, gracias por responder y ofrecer debate. Y disculpa por la extensión del mensaje.

      2. “No critico que las compañías eléctricas tengan una facturación multimillonaria, pero no comulgo con esa victimización de la quieren (quieres) convencernos”
        Es al revés, eres tu el que quiere culpabilizarlas del alto precio de la luz, cuando lo cierto es que la luz es muy barata, el sobrecoste es culpa de decisiones políticas, que nada tienen que ver con las eléctricas ¿por qué no pides que los políticos saquen sus sucias manos de la electricidad y tengamos un sistema eléctrico sin ellos ?
        ” ¿Cómo sabes que ese “término fijo” no es suficiente?”
        No te compliques con argumentos tan rebuscados y alejados de la realidad, La propuesta razonable es que las compañías fijen los precios que les de la gana y que el recibo eléctrico (al igual que la educación ) esté exento de CUALQUIER impuesto, ya verías como bajan los precios rápidamente y nos olvidamos del perjuicio que nos causan los políticos despilfarrando nuestro dinero en promocionar ideologías absurdas.

        3 En éste párrafo que escribes culpas de los problemas a las víctimas en vez de a los que crean los problemas, es increíble.
        “que más compañías puedan competir de manera justa”
        para eso necesitas una licencia ESTATAL, los culpables de que haya pocas empresas son los políticos, NO las empresas eléctricas

        “Para que haya justa competencia debe haber una regulación exigente y no una mano tendida para que estas compañías actúen a su antojo y condicionen la politica energética en su beneficio particular.”

        Para que haya justa competencia no necesitas mas que una mínima regulación, no la losa regulatoria que padecemos ahora mismo. La política energética es una excusa gubernamental para manejar (con los nefastos resultados que observamos) un sector que debería estar libre de políticos y lleno de empresas compitiendo entre ellas

        “la dictadura impuesta por estas compañías a la hora de conceder o denegar permisos de obras, cédulas de habitabilidad, licencias para urbanizaciones” jajajajjajjajajaja madre mía que empanada mental, osea que las empresas eléctricas son las que dan o quitan licencias, jajajajajajjaja, llámame loco pero dicen por ahí, que esas licencias las dan los políticos y son tan absurdas e innecesarias que sería mejor quitar la mayoría, menos unas pocas que podrían decidir las empresas sin necesidad de políticos. Te quejas de los problemas que sufres en tus carnes por las absurdas hiperregulaciones estatales, pero pides mas y mas regulaciones ( “Para que haya justa competencia debe haber una regulación exigente”) y encima culpas de ellas a las empresas eléctricas que están esclavizadas por el gobierno. Confundes víctimas con verdugos. Tu comentario es un despropósito
        Te vuelvo a recordar que existe un MONOPOLIO estatal en el transporte de la electricidad (REE), pero sigues culpando a las empresas de prácticas monopolistas cuando ellas (y nosotros) son víctimas de un monopolio estatal

        “ese supuesto bien social del que alardean.” los que alardean de hacer un bien social son los gobiernos y los resultados son tan nefastos que si tuvieran una pizca de vergüenza se irían a casa y dejarían en paz el sector eléctrico ( y nuestos bolsillos)

        4 el IPCC NO utiliza criterios científicos, son POLÍTICOS, los científicos que “colaboran” son regados con millones por afirmar lo que éstos políticos quieren, los informes son supervisados y aprobados por políticos, no es ciencia libre, la prueba está en que los científicos que no viven de ese maná milmillonario dicen cosas completamente diferentes. Anda lee mas ciencia y menos política
        https://econolibertad.com/2017/01/25/calentamiento-global-acojonante-002-grados-18-anos-medido-satelites/

        https://econolibertad.com/2015/11/22/cinco-mitos-sobre-el-cambio-climatico/

        https://econolibertad.com/2016/02/14/los-alarmistas-del-clima-quieren-ocultar-los-datos-en-los-que-basan-sus-estudios/

        https://econolibertad.com/2016/01/27/se-cumplen-diez-anos-desde-que-al-gore-predijera-que-el-mundo-se-acabaria-en-diez-anos/

        https://econolibertad.com/2015/12/27/un-esceptico-y-un-alarmista-demuestran-que-se-ha-inflado-el-calentamiento-global-en-eeuu/

        5 veo por tus afirmaciones que eres un firme defensor de los cultivos transgénicos que apenas utilizan pesticidas, me alegro

        “Por supuesto, habría que cuantificar los costes derivados del uso del petróleo” pues eso cuantifícalos, no hagas suposiciones fantasiosas, cuantificalo o busca una web que lo haga, ahhh que no la encuentras, bien, puede entonces que esos costes sean una entelequia
        Del Mar menor no sé nada, no puedo opinar

        6 “Otros costes que habría que cuantificar, y no es broma, sería nuestra dependencia de combustibles fósiles exteriores”

        Pues esos costes están perfectamente cuantificados en los presupuestos generales del Estado, ya sea del nuestro o de otros países y son todo el gasto militar que pagamos. Éstos costes los pagamos entre todos de los impuestos que soportamos, ya sea a través del combustible, del IVA, o del IRPF. Ya hacemos lo que propones

        7 “estoy de acuerdo en que la gestión de las primas no fue adecuada. Pero no creo que el objetivo fuera erróneo,”
        pues ahí te equivocas de nuevo. TODO en la promoción de las energías renovables es un error COMPLETO y sin paliativos.
        Es un error hacerse el ecológico (Zapatero) y el líder mundial en renovables cuando eran hiper caras e ineficientes, y ahora estamos soportando las consecuencias (que tu criticas).
        Es un error que un político, en vez de millones de consumidores, decida la senda por la que debe discurrir el mercado eléctrico (o cualquier otro).
        Que es un error está demasiado bien a la vista como para decir que el fin era correcto, pero que se ha desarrollado mal, NO, se ha desarrollado bien, pero la idea era mala y de consecuencias malas y previsibles, las que han ocurrido

        “cuando las compañías eléctricas decidieron que era el momento porque ya se habían llevado su parte del pastel ” jajajjajaajja vuelves con lo mismo, intentas culpar a las víctimas del fanatismo político y de causar los problemas que el gobierno ha provocado con la regulación y la intervención.
        Las primas se redujeron porque no había dinero para pagar tanto despilfarro, seguramente nos toque pagar ése dinero cuando se resuelvan los juicios, el despropósito es completo y duradero.

        Saquemos a los políticos (de todos los partidos) de lo importante: educación, sanidad, pensiones, energía, mercado laboral, etc etc etc etc, solo saben crear problemas en lugares donde no los hay

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