El timo del Índice Robin Hood

El robo que supone el Índice Robin Hood

Robar a los ricos para darles esa riqueza a los pobres, puede parecer una idea relacionada con la justicia, con la equidad, con la igualdad de oportunidades, aunque es todo lo contrario.

Lo primero es, que al quitarle a un rico sus acciones, que es realmente la forma en la que tienen su riqueza y dárselas sin mas a los mas pobres, se está transfiriendo su empresa, a personas que no han contribuido en nada a que esa empresa sea grande y próspera.

¿Justicia social?

¿Cómo puede alguien considerar justo quitarle a alguien su empresa para dársela a alguien que evidentemente no lo merece? ¿ qué harán esas personas con la empresa? ¿ vender sus acciones y quedarse con el dinero? seguramente.

El timo del Índice Robin Hood

Juan Ramón Rallo 28/09/2015

La lucha contra la desigualdad ha regresado en los últimos años al primer plano del debate político y económico. La idea de que los ricos son ricos porque los pobres son pobres se ha extendido con virulencia por toda la sociedad, convirtiéndose en un nuevo dogma que muy pocos se atreven a rechazar. De ahí que cada vez más partidos reclamen un reparto equitativo de la riqueza a través de confiscaciones tributarias.

Para muchas de estas formaciones políticas, habrá supuesto un auténtico espaldarazo la publicación esta semana pasada del Índice Robin Hood, elaborado por la agencia Bloomberg. Este Índice Robin Hood busca medir cuántos ingresos obtendrían las personas más pobres de una sociedad si les entregáramos el patrimonio del individuo más rico de esa misma sociedad. Por ejemplo, si el patrimonio de Bill Gates se redistribuyera entre los estadounidenses más pobres, cada uno de ellos podría recibir 1.736 dólares. En el caso de España, si se repartiera la riqueza de Amancio Ortega entre los españoles de menor renta, cada uno de ellos obtendría 6.319 dólares.

Como vemos, los montos derivados de expropiarles toda su riqueza a Bill Gates o Amancio Ortega no son extraordinarios, pero acaso más de uno los juzgue suficientes como para defender semejante política redistributiva: entre los más pobres de una sociedad, podría pensarse, unos pocos miles de dólares pueden marcar una diferencia muy significativa. Ante este tipo de consideraciones, permítanme efectuar unos breves comentarios.

Robar está mal

Primero y evidente: robar está mal. Por el hecho de que yo pueda salir beneficiado de arrebatarles su riqueza a otras personas no debería apoyar comportamientos que atentan contra los derechos de esas personas. Si un individuo se ha enriquecido lícita y pacíficamente, deberíamos respetar su derecho de propiedad. Sólo en caso de que el enriquecimiento haya sido ilícito —incluyendo privilegios otorgados por el Estado— deberían exigírsele indemnizaciones en favor de aquellas personas damnificadas.

Segundo: los 6.319 dólares que conseguiría cada español pobre en caso de quedarse con una porción del patrimonio de Amancio Ortega los cobraría una sola vez en su vida. No estamos hablando de ingresar 6.319 dólares cada año, sino 6.319 dólares por primera y única vez. Pero, además, tengamos presente que ese monto de dinero no se cobraría en efectivo, sino en participaciones sobre el patrimonio de la persona rica.

Por ejemplo, la mayor parte del patrimonio de Amancio Ortega está materializado en acciones de Inditex, lo que significa que cada español pobre cobraría 6.139 dólares… en acciones de Inditex. Si el pobre que las recibiera quisiera emplearlas para comprar en el supermercado o para pagar sus facturas, sólo tendría dos opciones: la primera es cobrar y gastar el dividendo de esas acciones, pero en el caso de Inditex estaríamos hablando de menos de 250 euros al año; la segunda opción sería vender las acciones, pero si muchas personas optaran por esa fórmula, el precio de la acción colapsaría y, por tanto, los recursos que podría verdaderamente obtenerse serían mucho menores. En suma, la renta de las personas más pobres aumentaría muchísimo menos de lo que afirma el Índice Robin Hood.

Confiscar a los dueños de las empresas destruye su modelo de negocio

Y tercero: confiscar el patrimonio de los propietarios de las mayores empresas de un país no sólo empobrece a los ricos, sino que también destruye la base organizativa de esas grandes empresas. Los accionistas de control que las volvieran exitosas dejan de poder determinar el rumbo de esas compañías, lo que terminaría deteriorando la calidad de sus planes de negocio. Y peores empresas equivale a menor renta para sus trabajadores, accionistas minoritarios o proveedores. Por consiguiente, arrebatar forzosamente el capital de aquellas manos que han sabido gestionarlo eficientemente hasta la fecha provoca una destrucción de riqueza para la sociedad.

En definitiva, el Índice Robin Hood elaborado por Bloomberg es un indicador engañoso dirigido a espolear el resentimiento social sobre el falaz prejuicio de que la riqueza está dada y de que conviene repartirla. En realidad, la riqueza no está dada, sino que puede incrementarse para el conjunto de los individuos sin necesidad de que nadie le meta la mano en el bolsillo a nadie. Para ello tan sólo debemos salvaguardar las libertades de las personas: es ésa libertad la que crea las oportunidades que nos permiten prosperar por la vía de cooperar, y no de rapiñar, al resto de conciudadanos. Más que al Índice Robin Hood deberíamos prestarle mucha más atención al Índice de Libertad Económica, ése en el que España obtiene tan malos resultados.

http://juanramonrallo.com/2015/09/el-timo-del-indice-robin-hood/

 

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