El CO2 no mata; el Smog sí lo hace

El CO2 NO mata

Por mas que el CO2 sea el culpable actual de todos los males del calentamiento global acojonante, lo cierto es que no tiene efectos perniciosos sobre la naturaleza, al menos a corto plazo, al revés, ese incremento del CO2 en la atmósfera, permite un incremento de la áreas arboladas y el crecimiento de toda la masa vegetal del planeta, no en vano es el gas que respiran las plantas.

El Smog SÍ mata

Sin embargo la polución, el Smog sí que es pernicioso para los seres humanos y para el resto de los animales y plantas, esta polución proviene de las industrias pesadas de los países poco desarrollados y de la agricultura y ganadería.

El CO2 no mata; el Smog sí lo hace

Luis I. Gómez 23/09/2015

El pasado 19 de septiembre, el director del Instituto Max Planck de Química de Maguncia, Jos Lelieveld, publicaba los resultados de su trabajo sobre Smog y mortalidad. Este trabajo de investigación sólo deja lugar para una conclusión racional en el ámbito de la protección de la atmósfera y la salud de las personas:

El enemigo a combatir no es el CO2, es el Smog

Repitan conmigo diez veces: el CO2 NO es un agente contaminante.

Según los datos de este estudio, publicado en Nature bajo el título “The contribution of outdoor air pollution sources to premature mortality on a global scale”:

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Sólo durante el 2010, los investigadores estiman que 3,3 millones de personas murieron a causa de la contaminación del aire con aerosoles. Este resultado concuerda con la estimación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que cifra en 3,7 millones los fallecimientos asociados al Smog para 2014.

En el estudio de Lelievelds la letalidad de las partículas de smog se clasifica en función de los tipos de polvo fino.

Los aerosoles

Los aerosoles más letales son
– El Cairo: polvo del desierto
– Moscú: emisiones de la agricultura
– Beijing: cocinar y calefactar

Los contaminantes no siempre provienen de la propia ciudad, sino también de sus alrededores. El equipo dirigido por Lelieveld ha diseñado un modelo informático global, con el que muestran cómo el viento dispersa los contaminantes en la atmósfera (Nature, Vol. 525, p 367, 2015 ).

A nivel mundial, la combustión de madera y estiércol de vaca es la principal fuente de partículas finas de menos de 2,5 micrómetros: un millón de muertes prematuras en todo el mundo. En Europa y Turquía,  la agricultura es la principal fuente de aerosoles: el amoníaco y  otras emisiones de nitrógeno, se agrupan en partículas de polvo fino y se propagan con el viento).

La relevancia de las emisiones de aerosoles procedentes de las centrales térmicas de carbón  varía en función de su equipación tecnológica (especialmente los filtros). En China, las plantas térmicas de carbón son en su mayoría anticuadas y carecen de sistemas de filtro efectivos, lo que las convierte en la segunda fuente más importante de aerosoles.

Por cada 100.000 habitantes, el número de muertes prematuras causadas por smog procedente de las térmicas de carbón es de:
– En China: 101
– El promedio en todo el mundo sin China: 36

En la República Federal de Alemania, el estudio identifica un total de 34.000 muertes prematuras debidas a las partículas de polvo fino, que se distribuyen en:
– 50 por ciento del polvo agrícola
– 20 por ciento de la materia en partículas relacionada con el tráfico de vehículos

El CO2 NO es un gas contaminante

Los datos son los que son. Hablar de contaminación no es hablar de CO2, en absoluto un gas contaminante, es hablar de otras cosas.

El estudio muestra claramente cómo las partículas de polvo fino, con diámetros superiores a 2,5 micrómetros, sí son un agente contaminante y peligrosos para nuestra salud. No se trata de dejar de quemar para no emitir CO2, ¡se trata de evitar la emisión de aerosoles!

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